BLEIBURG – Mirna y Jasna Frković, rostros de un genocidio

Yo nací y crecí en la Argentina. No vivo en Croacia, pero vivo Croacia, y quiero la paz para el pueblo de mis ancestros. Sin embargo sé que sin memoria, sin verdad y sin justicia no puede haber paz.
Por lo tanto, en ocasión de la conmemoración del 71 aniversario del Genocidio Croata de Bleiburg considero valioso presentar públicamente mi testimonio acerca del doloroso destino corrido por las mis tías Mirna y Jasna Frkovic.
Es mi deseo estar contribuyendo con este sencillo relato de mi historia familiar, exclusivamente a la memoria colectiva de mi pueblo, a la verdad y a la justicia, y de ninguna manera al odio, la venganza y la división.
El dia 6 de mayo de 1945, mi tía Mirna de 22 años y su hermana Jasna de 16 años, junto a mi padre Vladimir, de 13 años, abandonaban con sus padres, el entonces Ministro Ivica Frkovic y su esposa Ljerka Vukovic, la ciudad de Zagreb, integrando un grupo de unas 80 personas, compuesto por una parte de los mandatarios y funcionarios de gobierno del Estado Independiente de Croacia y sus familias.
El grupo tenía como objetivo cruzar la frontera hacia Austria para entregarse a los Aliados.
El 15 de mayo, tras un largo recorrido, el contingente llega al pueblo de Tansweg, donde lograron ponerse en contacto con los militares ingleses, que los recibieron con notable cordialidad.
Allí se les informo que todos debían dirigirse hacia el pueblo de Ketschach donde se llevarían a cabo las conversaciones en torno a la rendición del gobierno croata a los Aliados.
El mediodía del 17 de mayo repentinamente, un oficial ingles dio la orden de que inmediatamente se parta del lugar. Mi abuelo junto a su esposa, que había sido enviado a buscar a unas familias del grupo que por falta de lugar habían pernoctado a unos kilómetros de Tansweg , no fue esperado hasta su regreso, de manera que al partir el contingente de aquel pueblo, sus hijos debieron continuar el camino solos. Desde ese momento jamás luego mis abuelos volverían a reencontrarse con sus niñas
Todos, debiendo abandonar sus propios transportes, fueron subidos a unos camiones y llevados hasta el pueblo de Spital, donde pernoctaron. A la mañana siguiente, fueron separados los varones de las mujeres y nuevamente subidos a otros camiones ingleses. Ni bien partieron de Spital, todos advirtieron, con gran preocupación, que la nueva dirección tomada por los ingleses había cambiado, ahora los conducían en dirección a Eslovenia.
La caravana se detuvo en el pueblo de Rosembach. Cuando descendieron fueron entregados en manos de los partisanos yugoeslavos que ya los estaban esperando. Comenzó a partir de allí una verdadera pesadilla.
Inmediatamente fueron trasladados a pie hasta la estación del pueblo. Allí, a medida que eran nombrados por lista, se los obligaba a abordar unos vagones de ferrocarril, en los que luego fueron transportados, ese mismo día, hasta la estación de Jesenica. Arribados a Jesenica fueron despojados de todos sus bultos y en formación de fila de hileras de a cuatro (cetverored) trasladados y encerrados en unos galpones.
Tres días permanecieron encerrados en aquel lugar sin recibir alimentos, mientras eran sometidos a interrogatorios, amenazas y otros tipos de maltratos psicológicos y físicos.
El 21 de mayo, otra vez por tren, llegaron a la localidad de Skofija Loka. Tras una marcha a pie de aproximadamente dos kilómetros fueron ubicados en otros galpones completamente derruidos.
Al cuarto día de permanecer en aquel lugar resistiendo todo tipo de vejámenes, comenzó a ejecutarse sobre aquel grupo la matanza.

Primero fueron separados del contingente por lista un grupo constituido por aquellas personas identificadas como miembros de gobierno, altos funcionarios y oficiales. Todos fueron obligados a abordar un camión azul que los esperaba alejado a unos 500 metros en la calle principal. Los partisanos explicaban que serían transportados hasta un puente roto, cercano al lugar, donde se los trasladaría mediante otro transporte hacia otro destino
Al día siguiente, exactamente el 25 de mayo, otro grupo de varones fue separado por lista. Abordaron aquel mismo camión azul, que al poco tiempo, nuevamente regreso vacío al lugar.
A las dos de la tarde de aquella misma jornada, fue citado por lista un número de 12 mujeres, entre las que se encontraba mi tía Mirna. Al poco tiempo de partir nuevamente aquel camión azul, se escucharon a lo lejos el ruido de ráfagas de metralla. Algunos intentaban explicar que aquellas descargas eran salvas que los partisanos realizaban para festejar ese día el cumpleaños de su líder Josip Broz Tito, pero no fue así. El camión azul regreso al poco tiempo vacío, y ninguna de aquellas mujeres fue nuevamente jamás vista en vida.

Gracias a Dios, en los años noventa, cuando Croacia logra nuevamente liberarse de las garras de la aberración ideológica llamada Yugoslavia (primero negra, luego roja) y recuperar nuevamente su Independencia, mediante el valiente trabajo de humanistas eslovenos y patriotas croatas pertenecientes a distintas organizaciones no gubernamentales de Eslovenia y Croacia, se pudo, mediante las declaraciones de testigos presenciales de aquella época, reconstruir, en parte, que fue lo sucedió con mi tía y sus acompañantes.
Todo aquel grupo de mujeres, al igual que los anteriores contingentes de hombres, fueron transportadas hasta una localidad cercana llamada Crngrob. Allí mismo todos encontrarían la muerte.
Los detalles del relato de una testigo presencial directa indican que Mirna, junto a sus otras jóvenes amigas, entre las que se encontraba Grozdana Budak – la hija de nuestro conocido escritor Mile Budak – y el resto del grupo, fue llevada hasta el interior de un gran galpón. Esa misma noche, a punta de escopeta, todas fueron obligadas a desnudarse completamente, y llevadas de a tres, a un sótano, desde el cual luego, podían escucharse gritos de auxilio, alaridos de dolor y detonaciones de armas, lo que hace presumir que, antes de ser ultimadas, fueron sometidas a torturas y violaciones.

Actualmente, se encuentra improvisadamente señalizado el lugar en el que estarían enterradas estas víctimas, que lamentablemente aun hoy, al igual que otros cientos y cientos de fosas comunes de compatriotas diseminadas por los territorios de Eslovenia, Croacia y Bosnia y Herzegovina, no están oficialmente reconocidas ni dignamente identificadas por el actual estado croata.
En mi archivo familiar tengo guardada como un tesoro la última carta manuscrita que le escribió Mirna a una tía suya, fechada el 13 de mayo, es decir pocos días antes de ser asesinada por los cobardes miembros del ejército titoista. El contenido del párrafo que transcribo a continuación, creo que refleja con claridad los elevados ideales presentes en el alma, no simplemente de ella, sino en las almas de toda aquella joven generación que fuese trágicamente masacrada:
“Moras znati da smo obracunali sa svim svojim, pa smo spremni jos uvijek dati svoje zivote za svoje ideale, za Boga y za Hrvatsku. Nas uit je vrlo trnovit, ali to nas ne tjera natrag, jer nas vodi ideja velika i sveta. Taj put je vec zapoceo, ali osjecamo da nam Bog daje snage, i tako, smjelo, jos uvijek uzdignute glave, stupamo izgovarajuci sa starim latincima “per aspera at astra” “ (preko trnja do zvjezda)
TRADUCCION AL ESPAÑOL : “…Debes saber que hemos hecho las cuentas con todo lo nuestro, por lo que estamos todavía dispuestos a entregar nuestras vidas por nuestros ideales, por Dios y por Croacia. Nuestro camino es muy espinoso, pero esa situación no nos vuelve atrás, porque nos guía un ideal grande y sagrado. Ese camino ya ha comenzado, pero sentimos que Dios nos da fuerzas, y así con alegría, todavía con la frente en alto, avanzamos pronunciando con los viejos latinos: “per aspera at astra” (a través de las espinas hacia las estrellas)…”
Lamentablemente, el destino final de la pequeña Jasna, hasta el momento, como el destino de otros cientos de miles de víctimas de nuestro pueblo en aquella época, se pierde en la oscuridad de los sangrientos acontecimientos que continuaron sucediendo en territorio Croata durante los próximos siguientes años posteriores a la llegada del régimen yugotitoista al poder.
Tras la desaparición de Mirna y los otros miembros del grupo en los alrededores de Skofija Loka, el ahora pequeño número de sobrevivientes de aquel contingente, entre los que se encontraba Jasna y mi padre, es trasladado a pie hasta la localidad de Send Vid, cerca de Ljubjana, y desde allí en tren hasta Zagreb. De allí fueron trasladados a un campo de prisioneros en Maximir junto al rio Dubrava, donde se encontraron con muchos otros compatriotas. Pasada aproximadamente una semana, cuando los partisanos constataron que en aquel lugar algunos prisioneros habían comenzado a morir por inanición, decidieron dejar en libertad a las mujeres y niños. Así Jasna y mi padre son puestos en libertad. Rápidamente logran ponerse en contacto con parte de la familia que aun permanecía en Zagreb, y por algún tiempo se establecen bajo su cuidado.
Algunos meses después, un tío de parte de la familia materna, les ofrece a los niños la posibilidad de trasladarlos furtivamente en carreta hasta Austria para así poder reencontrarse con sus padres. Mi padre aceptara la propuesta que le permitirá salvar su vida, reencontrar a sus padres y, un par de años después, emigrar con ellos a la Argentina. En cambio Jasna, apegada, tal vez, como toda niña sana de su edad, a su intenso mundo emocional adolescente, decide quedarse junto a sus amigos en su Patria.

Tal vez recién ahora estoy pudiendo comprender mejor aquella decisión. La vida me ha regalado una hija mujer a la que hemos puesto con mi esposa el nombre de Jasna en memoria de mi tía. Actualmente mí Jasna tiene la misma edad que entonces tenía mi tía y un pasmoso parecido físico con su rostro, según lo que revelan sus últimas fotos.
En marzo de 1947, mis abuelos, que aguardaban en Austria ardientemente el reencuentro con sus hijas, recibieron el último mensaje manuscrito de Jasna desde Croacia. En el mismo ella les cuenta, entre otras cosas, que se había trasladado a un lugar no precisado de Zagorije con un grupo de amigos, y que ansía con todo su corazón volverlos a ver.
La única hipótesis plausible que pudimos recoger hasta el momento acerca de su caso, revela que – acorde al funcionamiento de todo régimen totalitario – una íntima amiga de ella habría delatado, a un miembro enemigo infiltrado en ese mimo grupo, la verdadera identidad de Jasna, es decir su vinculación sanguínea a la Familia Frkovic, tras lo cual, poco tiempo después desapareció, no pudiéndose saber, a partir de allí, nada más acerca de su paradero.
En homenaje a mis dos amadas jóvenes estrellas croatas…

Tomas Frkovic
Buenos Aires, Argentina

UN GENOCIDIO IGNORADO Atilio Rocca sobre Bleiburg (incluye video)

Texto escrito en el año 1992 por el periodista argentino A. Rocca

1945 – 2019

EL PUEBLO CROATA EN TODO EL MUNDO CONMEMORA AL 63º (hoy 74º) ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO DE 300.000 CROATAS, PERPETRADO POR EL EJERCITO YUGOSLAVO EN LOS ALREDEDORES DE LA CIUDAD AUSTRIACA DE BLEIBURG

Todas esas víctimas, que eran parte del pueblo croata (soldados, civiles, mujeres y niños), y que habían huído masivamente desde Zagreb ante el avance de las fuerzas comunistas, se habían entregado días antes al ejército inglés, de quien buscaban protección, pues eran conscientes que les correspondía ser considerados como prisioneros de guerra y que, por tanto, debían ser tratados dentro de los términos de la Convención de Ginebra.
Sin embargo, ese no fue el criterio utilizado por las autoridades británicas, las que apartándose de las normas internacionales procedieron a entregar los prisioneros al ejército serbio-yugoslavo, aún a sabiendas de la suerte que correrían.

Citamos del Archivo MILITAR BRITÁNICO (WAR OFFICE, 170 4465):”CERCA DE BLEIBURG, EN LA FRONTERA DE AUSTRIA Y YUGOSLAVIA Y HACIA LA LINEA DEMARCADA, SE ACERCABANN 200.000 SOLDADOS CROATAS. ELLOS ACOMPAÑABAN A 500.000 CIVILES QUE QUERÍAN LLEGAR AL TERRITORIO BRITÁNICO PARA ENTREGARSE Y PONERSE BAJO LA PROTECCIÓN BRITANICA”.

Desde allí, es decir desde Bleiburg, lugar donde comenzó la matanza, hasta el destino final de las tropas, fueron quedando tumbas anónimas a lo largo del camino que cruzaba el territorio croata, dando lugar a lo que, a partir de entonces fue denominado como “marchas de la muerte”.
De todo ello quedan testimonios. Existen documentos británicos. Existen declaraciones de testigos, y existen principalmente los descubrimientos de numerosas fosas comunes en territorio croata y esloveno. Las que han permitido conocer la cantidad, y en muchas casos la identidad de las víctimas.

Es posible que la opinión pública mundial no tenga conciencia del genocidio perpetrado en Bleiburg, que es tanto o más condenable que otros que ocurrieron a lo largo de los tiempos. La ignorancia de este hecho y la enorme publicidad dada a casos similares, obedece a que la historia la escribe el vencedor y éste, en este caso y a través del tiempo, se ha cuidado muy bien de que la verdad no saliera a la luz.
Por eso nuestros esfuerzos por demostrarle al mundo las atrocidades de ese genocidio.
Por eso nuestro dolor y nuestra prédica inclaudicable.
Porque tenemos el deber de recordar si queremos que el destino de CROACIA continúe siendo el de una nación libre y soberana, y porque debemos reivindicar la realidad de lo ocurrido.
Atilio Roca

El video a continuación no está subtitulado, fue mostrado en la televisión croata. Teniendo en cuenta la tecnoloía de la época, este video tiene muy buenas imágenes! La historia, ya la conocemos!

Bleiburg: Documental “Vía Crucis, un crimen sin castigo” (subtitulado al español)

En el mes de mayo se recuerda el “Genocidio Croata” iniciado en Bleiburg, Austria en 1945.

Hasta el 15 de mayo, día de su conmemoración, publicaremos sobre esta temática, para que no caiga en el olvido, y que mundialmente sea reconocido como “genocidio”, para concientizar a los croatas, a sus descendientes y amigos sobre estos sucesos, los mas tristes de la historia croata reciente, y para que “nunca mas” vuelvan a repetirse .
La Segunda Guerra Mundial finalizó oficialmente el 9 de mayo de 1945, pero muchas preguntas aún quedan sin contestar.
Los acuerdos (finalizada la guerra) se firmaron en las mesas de conferencias políticas, pero su implementación no se realizó sin problemas. En este contexto, también hay hechos históricos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y justo después del final de las operaciones de guerra, conocidas hoy como la tragedia de Bleiburg.

Recordemos brevemente:
Cuando terminó la guerra, y ante el avance del ejército comunista yugoslavo que a su paso asesinaba a pueblos enteros, croatas, eslovenos, etc., un gran número de civiles, hombres, mujeres y niños huían hacia las fronteras, al encuentro del ejercito británico, pidiendo protección, en base a los tratados internacionales firmados en Ginebra. También se dirigió allí el ejército croata, en el área de Celje-Slovenjgredes-Dravograd-Bleiburg quienes a pedido de los británicos, depusieron y entregaron sus armas, quedando así sin protección.
En esas condiciones (no en enfrentamiento bélico) y con engaños,(haciéndoles creer que los protegerían y los enviarían a otros países) los británicos los entregaron al ejército comunista yugoslavo. De igual manera lo hicieron con los civiles hombres, mujeres y niños. Allí, en Bleiburg, se inició el camino de vuelta hacia Yugoslavia y comenzaron las matanzas, en las marchas de la muerte (Vía Crucis).


La película documental “Vía Crucis, un crimen sin castigo” es una parte de lo sucedido en la tragedia más grande del pueblo croata en su historia reciente. Un verdadero genocidio.
No se ha establecido el número total de víctimas, debido a que durante la dictadura comunista, yugoslava estaba prohibido habar sobre el tema, so pena de cárcel, pero, en la actualidad surgen informes donde se estima que podrían superar las 500.000 víctimas.
Hay cerca de 2.000 fosas comunes identificadas, que no han sido investigadas hasta el día de hoy, debido a las trabas impuestas por los descendientes de aquellos asesinos, que ocupan hoy todavía, puestos relevantes en los gobiernos tanto en Croacia, como en Eslovenia y Bosnia y Hercegovina. Gracias al gran esfuerzo de muchos compatriotas investigadores, historiadores, testimonios de sobrevivientes y de la documentación existente en los Archivos Nacionales, tanto en Croacia como en los otros países, se comienza a conocer lo que sucedió realmente en aquella época.

El guión de la película del autor Miljenko Manjkasa, que fue publicado por el diario Vecernji List en el año 2016, se basa en el terrible destino de tres testigos sobrevivientes de diferentes edades.
El primero es un miembro del Ejército Domobran, y más tarde un soldado de Wehrmach.
El segundo, que en aquel entonces tenía 17 años, era cadete de la escuela militar de defensa.
El tercero era un niño de 10 años que resultó herido en una ruta de refugiados antes de Celje.

Stella Hubmayer, para Croacia Online

HSK invita a la conmemoración de Bleiburg (incluye un libro)

El Congreso Mundial Croata (HSK) invita cordialmente a que, con su participación, engrandezcan la conmemoración de los croatas por las víctimas de Bleiburg y su Vía Crucis en el campo de Loibacher, cerca de Bleiburg en Austria, el 18 de mayo de 2019, a partir de las 11.00.

En el enlace, pueden bajar la publicación del Congreso Mundial Croata “Tragedia de Bleiburg y el Camino de la Cruz del Pueblo Croata en 1945″ que ofrece una visión general clara de los hechos y las circunstancias historiográficas y sus consecuencias de lo que se oculta bajo los términos de la Tragedia de Bleiburg y el Camino de la cruz, o Vía Crucis de los croatas.
El nombre simbólico “El Camino de la Cruz”, o Vía Crucis, que se refiere al martirio post guerra del pueblo croata, se basa en el hecho de que las autoridades comunistas yugoslavas mandaban a las víctimas a las “marchas de la muerte” en distintas direcciones sobre el territorio yugoslavo.

La mayor tragedia del pueblo croata comenzó en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, cuando los miembros de las Fuerzas Armadas del Estado Independiente de Croacia (NDH) comenzaron a retirarse ante el ejército bolchevique yugoslavo y ruso hacia la frontera con Austria, con el objetivo de rendirse a los ejércitos de los países aliados occidentales. La retirada de la tropa del ejército croata fue seguida por ríos de refugiados que huían de los criminales partizanos y del nuevo gobierno. De muchas testimonios, es evidente que la esperanza entre los refugiados era “un retiro temporal”, creyendo que el Occidente democrático jamás permitiría la victoria del bolchevismo sobre la democracia y que podrían regresar a un país libre.

Por lo tanto, esta publicación concisa y profesional del historiador Dr. Anđelko Mijatović tiene múltiples valores. Se ubica en la primera línea del descubrimiento historiográfico y la difusión de la verdad que es abrumadora, y fue falsificada y malintencionada durante las décadas de la Yugoslavia comunista, porque la historia la escriben los que ganan.
HSK-Congreso Mundial Croata

En el link de abajo pueden bajar el libro sobre Bleiburg que, por ahora, está solo en idioma croata.

Bleiburška tragedija. HSK publikacija. Web-verzija.21.05.2007

Declaración de la Conferencia Episcopal Croata con respecto a la conmemoración de la tragedia de Bleiburg

El secretario del Obispado de la diócesis de Gurk Klagenfurt mons. Engelbert Guggenberger, ha decidido este año no permitir la celebración de la misa por las almas asesinadas en la tragedia de Bleiburg y su Vía Crucis.

La Conferencia Episcopal Croata lamentó esta decisión y expresó su profundo desacuerdo con los motivos mencionados para tal decisión y los rechaza por completo. Prohibir la posibilidad de orar por las víctimas de esta gran tragedia del pueblo croata significa una falta de respeto ellas y la pérdida de empatía con el sufrimiento de los inocentes.

Los representantes de la Conferencia de Obispos de Croacia y la Conferencia de Obispos de Austria se reunieron varias veces para discutir acerca de la Tragedia de Bleiburg.
La Conferencia Episcopal de Croacia organiza una Celebración Eucarística en Bleiburg desde el año 2003, hasta el 2018 en el mayor de los respetos hacia las víctimas.

Nota de la redacción:
Recordemos que el 15 de mayo se conmemora esta tragedia, este genocidio de mas de 300.000 croatas perpetrado en 1945 por el ejército yugoeslavo en los alrededores de Bleiburg.
Todas esas víctimas, que eran parte del pueblo croata (soldados, civiles, mujeres y niños), y que habían huído masivamente desde Zagreb ante el avance de las fuerzas comunistas, se habían entregado días antes al ejército inglés, de quien buscaban protección, pues eran conscientes que les correspondía ser considerados como prisioneros de guerra y que, por tanto, debían ser tratados dentro de los términos de la Convención de Ginebra.
Sin embargo, ese no fue el criterio utilizado por las autoridades británicas, las que apartándose de las normas internacionales procedieron a entregar los prisioneros al ejército serbio-yugoslavo, aún a sabiendas de la suerte que correrían.
Desde allí, es decir desde Bleiburg, lugar donde comenzó la matanza, hasta el destino final de las tropas, fueron quedando tumbas anónimas a lo largo del camino que cruzaba el territorio croata, dando lugar a lo que, a partir de entonces fue denominado como “marchas de la muerte”. ….. Extracto del texto Un genocidio ignorado, de Atilio Roca.

Ampliaremos la noticia cuando haya novedades.