Nuestros croatas: Mada Hunjet Hubmayer

A la derecha Mada, juntos a sus hermanos y sus padres.

Rakovica 22.04.24 – Buenos Aires 2.04.00

El domingo 2 de abril de 2000, la colectividad croata de Buenos Aires, pierde uno de sus miembros más preclaros. Muere con 76 años de edad la señora Magdalena Hunjet Hubmayer. El hecho ocurre, de un modo repentino e inesperado, en el Centro Católico Croata San Nicolás Tavelic-Tejar, con la presencia de numerosos fieles y amigos, al finalizar la Santa Misa dominical. En ese instante terminó su vida terrenal.

Mada en la casa familiar de Gospic

Nació en Rakovica-Lika-Croacia, de una familia croata católica, donde transcurre también su infancia. Hizo la escuela primaria en Udbina, la secundaria y magisterio en Gospic y los estudios de Pedagogía en Zagreb.
En el seno de su hogar, ya en los albores de su vida, se templa su espíritu y en su corazón se marcan las sendas que transitará durante su existencia: su inquebrantable fe católica, una viva confianza en la Divina Providencia y un profundo amor a su patria Croacia.
Desde su más temprana edad se foguea en ese trágico Gospic, donde todo lo que era croata debía desaparecer. La juventud llenaba las cárceles y el pueblo lloraba sus innumerables víctimas. El espíritu luchador de la joven Mada naturalmente se pliega a esas filas y participa de la lucha por la libertad de su pueblo con todo el fragor de su alma.
Con el retiro de las tropas croatas hacia Zagreb, también con ellas marcha Mada, dejando atrás para siempre su inolvidable Gospic.

En mayo de 1945, deja Croacia llevando su pesada cruz. En Gospic deja a su padre muerto, su hogar destruido y a su madre condenada a trabajos forzados. En Bleiburg deja a su único hermano.
El camino del exilio la lleva a través de Austria a Italia, al campo de refugiados políticos croatas, en las inmediaciones de la ciudad de Fermo. Este triste peregrinar dura alrededor de tres meses. Sin alimentos adecuados, sin higiene, es el camino de la angustia y del esfuerzo, del hambre, de la enfermedad y de la muerte. Muchos en ese camino dejaron sus vidas, entre ellos la pequeña sobrina de Mada, llamada Daniela, en su cuarto añito de vida.

En el campo de refugiados, Mada se encuentra con un grupo de compañeras, las cuales salvaron milagrosamente sus vidas de Bleiburg y Lavamunda. Otros compañeros, hermanos y amigos quedaron muertos en las fosas comunes en las fronteras eslovenas.
Por la intermediación del inolvidable Rector de la Universidad de Zagreb, Ing. Esteban Horvat, el grupo de estudiantes universitarias que se reunió en campo Fermo, fue trasladado a Grottaferrata, en las inmediaciones de Roma, donde se les aseguraba la estadía y el estudio, bajo la tutela del padre Dominik Mandic. La condición de permanecer en el hogar de Grottaferrata, era la de estudiar con ahinco, mas lamentablemente no pudieron concluir sus estudios por cuanto IRO ordenaba a los refugiados abandonar Europa.

En enero de 1948, llegan a la Argentina con el primer grupo numeroso de croatas emigrantes.
Las preocupaciones en el nuevo mundo fueron: instalarse, conseguir trabajo para el diario sustento y la atención de niños “cuyo padre se fue a un lejano viaje”. Tal como en otros tiempos en su lejano Gospic, con el mismo fragor e idealismo, desde los primeros días de la emigración, Mada es incansable y participa activamente en la colectividad, en todos sus actos conmemorativos, cumple con numerosas responsabilidades en diferentes asociaciones.

Nota de agradecimiento del Coro Jadran

Fue miembro del “Coro Croata Jadran” donde por más de 30 años participó como cantante y atendiendo numerosas tareas inherentes al grupo.
En el año 1965 el padre Lino Pedišic, Director espiritual de la colectividad croata, funda a Caritas Croata Cardenal Stepinac, para ayudar a los compatriotas enfermos y necesitados. El llama a varias personas para colaborar en esta obra. Y Mada fue una de las primeras en responder a este llamado. Desde entonces y por 35 años fue alma de Caritas, siendo muy activa y en varias oportunidades fue presidenta, que se elige cada dos años.
En los últimos años fue presidenta de la Unión de Asociaciones Croatas de la República Argentina.

La colectividad croata, con amor y agradecimiento acompañó sus restos hasta su última morada.
Mada fue un verdadero ejemplo de cómo se ama a la patria.

Anera Rukavina

Fuente Studia Croatica

Nota de redacción:
La sra. Mada Hunjet Hubmayer era mi madre. Fue una mujer que, con su vida, dio cátedra de amor. Amor a la familia, a los amigos, a los que sufrían, a los que estaban solos.
Dio cátedra de amor a la Patria, Croacia en primer lugar y Argentina en segundo.Ella me enseñó a amar a Argentina, tanto como ella amaba a Croacia.
Dio cátedra de unidad, siempre luchó por la unión de los croatas. Una vez que Croacia logró su libertad, mi madre luchó por la unidad de los croatas en Argentina, los viejos croatas, y los nuevos croatas. Si se habrá peleado por ese tema…!
Tenía un espíritu de hierro. Para mis hijos fue una abuela amorosa, para mi fue una madre genial. A pesar de su precaria salud, ella siempre estaba dispuesta a dar una mano.
Ella me enseñó honestidad, solidaridad, pasión.
Hubo muchas mujeres importantes en la colectividad croata, mujeres fuertes y decididas. Mujeres luchadoras!
Y mi madre era una de ellas!!
Stella Hubmayer

Mujeres croatas: Slava Raškaj, acuarelista

Slava Raškaj , autorretrato

Slava Raškaj (1877 – 1906) considerada la mayor acuarelista croata de finales del siglo XIX y principios del XX. Sorda desde su nacimiento, Raškaj estudió en Viena y Zagreb , donde su mentora fue la reconocida pintora croata Bela Čikoš Sesija . En la década de 1890, sus obras fueron exhibidas en toda Europa, incluso en la Expo 1900 en París .

Cuando cumplió veinte años, Raškaj fue diagnosticada con depresión aguda y fue institucionalizada durante los últimos tres años de su vida antes de morir en 1906 por tuberculosis en Zagreb.

Su técnica, fluida y “ventosa”, es un ejemplo de acuarelas ideales. Pero el verdadero valor de su trabajo fue la capacidad de revelar, a través de motivos de paisajes y naturalezas muertas, un mundo poético sutil escondido en el silencio de una artista sordomuda. Los historiadores del arte pasaron por alto en gran medida a Slava Raskaj, pero a finales de la década de los 90 y principios del 2000 se revivió el interés por su trabajo.

Mujeres croatas: Ivana Brlić-Mažuranić

Ivana Brlić-Mažuranić, nació el 18 de abril de 1874 en Ogulin, una pequeña localidad croata que forma parte del condado de Karlovac. Su amor por la literatura ya estaba en sus venas: Vladimir Mazuranic, su padre, fue un destacado escritor e historiador, mientras que su abuelo Ivan Mazuranic también sobresalió en el terreno literario y en la política.
Ivana se instaló con su familia en la ciudad de Karlovac, más adelante vivió en Jastrebarsko y luego se radicó en Zagreb. Su educación se desarrolló principalmente en su propia casa.
En 1892 se casó con Vatroslav Brlic (Vatroslav Brlić) y llegó otra mudanza: la pareja se afincó en Slavonski Brod. Fruto del matrimonio nacieron seis hijos, que Mazuranic crió dedicándose a ellos a tiempo completo.
Recién cuando sus descendientes fueron creciendo empezó a dar rienda suelta a su interés por las letras, centrándose en la escritura. Mazuranic desarrolló sus primeros textos en lengua francesa.

A comienzos del siglo XX comenzaron a aparecer sus artículos, poemas y relatos en diferentes periódicos, firmando como Ivana Brlic-Mazuranic. “Valjani i nevaljani”, aparecido en 1902, fue su primer libro y marcó el inicio de una carrera que la posicionaría como una de las grandes referentes croatas de la literatura infantil y juvenil.
Traducidas a múltiples lenguas, las obras de Mazuranic llegaron al castellano. En nuestro idioma pueden encontrarse títulos como “Las aventuras del aprendiz Lápich” y “Cuentos de tiempos lejanos”. Cabe destacar que varios de sus trabajos además tuvieron adaptaciones cinematográficas.
Nominada al Premio Nobel de Literatura en cuatro oportunidades, Ivana Brlic-Mazuranic se transformó en 1937 en la primera mujer en ser elegida como miembro de la Academia Yugoslava de Ciencias y Artes. Poco tiempo después, el 21 de septiembre de 1938, decidió terminar con su vida, afectada por una profunda depresión. Sus restos se encuentran en el Cementerio Mirogoj de la capital croata.

En la localidad de Ogulin, a una hora y media del Parque Nacional de Plitvice, se encuentra un lugar de cuento, “La Casa de Cuento de Hadas de Ivana”.
La escritora y poeta Ivana Brlic-Mazuranic hizo de este pueblo un lugar mágico a través de sus relatos para niños.
En la actualidad, alberga una exposición multimedia que de forma interactiva cuenta las leyendas de la escritora ambientadas en este pueblo, Ogulin.

Fuente
http://www.usvijetubajki.org/
https://croatia.hr/es-ES

Mujeres croatas: Zlata Bartl

La Vegeta es un condimento para cocinar que consiste en una mezcla de especias y diversas verduras. Este condimento se ha convertido en la base de muchos platos croatas y otros internacionales. Sus anuncios son todo un clásico y les presentamos a su inventora.

La científica croata Zlata Bartl (1920-2008), inventora del condimento, nació en Bosnia y desarrolló toda su carrera en Zagreb. A los 18 años se anotó en la facultad de Filosofía. También se recibió de profesora de química, física, matemática y metereología.
Además del croata, hablaba español, alemán, italiano y francés. Estuvo ocho años presa por salir del país con un grupo de alumnos para realizar una excursión a Italia, acusándola de fascista. Allí enfermó de tuberculosis, lo que le trajo graves consecuencias en su salud.

Con los años consiguió trabajo en los laboratorios Podravka (en Koprivnica -Croacia Continental) Fue suficiente que una amiga de Francia le trajera de regalo una sopa en sobre, un “invento” revolucionario que cambiaría la vida de las mujeres, para que Zlata ponga a funcionar su inventiva. Apenas dos años después de su llegada a la empresa, la joven química con su equipo en 1957 produjo las primeras sopas de verduras Podravka, y al año siguiente aparecieron la sopa de pollo y carne con fideos.
La innovación del equipo de Zlata resultó ser mejor en 1959, cuando “hicieron” la Vegeta, un suplemento alimenticio universal, un producto que el mercado aceptó de inmediato. Fue tan famoso que hasta el exjugador de baloncesto estadounidense Michael Jordan nos sorprendió con sus declaraciones de que este ingrediente croata es la clave de los platos de su reatsurante en NY.

En 1967 el Vegeta fue exportado por primera vez a Hungría y la antigua URSS. Actualmente, se vende en unos 40 países de todo el mundo.

Mujeres croatas en el deporte

Medallista Olímpica en los 100 y 200 Metros Braza
La ex nadadora croata Đurđica “Đurđa” Bjedov (Split, 1947) llevo a su ciudad natal, Split, al podio. En los Juegos Olímpicos de México 1968 ganó la medalla de oro en los 100 metros braza con récord olímpico, y la plata en los 200 metros braza.

Medallista Olímpica en Esquí Alpino
Janica Kostelić (Zagreb, 1982), ha ganado cuatro medallas de oro y dos de plata en los Juegos Olímpicos de Invierno, además de cinco medallas de oro en Campeonatos Mundiales de Esquí Alpino. En Croacia, Kostelić es una heroína nacional y una de las deportistas más grandes de la historia de Croacia. Se retiró con 24 años, en el 2006.

Medallista Olímpica en Lanzamiento de Disco
Sandra Perković (Zagreb-1990) atleta croata de lanzamiento de disco. Durante su carrera deportiva ha logrado dos títulos olímpicos, dos campeonatos mundiales, y cuatro medallas de oro en campeonatos europeos de atletismo.​

Medallista Olímpica en Salto de altura
Blanka Vlašić, (Split 1983) Ha sido dos veces campeona del mundo en categoría junior. En el 2010 fue elegida la mejor atleta europea de ese año.
Ha participado en cuatro Juegos Olímpicos, siendo subcampeona en Pekín 2008, tercera en Río de Janeiro 2016 y finalista en Atenas 2004.
Su mejor marca personal es de 2,08 m, lograda el 31 de agosto de 2009 en Zagreb, que fue la mejor marca mundial del año, el récord nacional de Croacia y el segundo resultado de todos los tiempos

Medallista Olímpica en el Lanzamiento de Jabalina
Sara Kolak (Ludbreg-1995) atleta croata que compite en la modalidad de lanzamiento de jabalina. Ha sido campeona olímpica en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. En estos Juegos consiguió su mejor récord personal y estableció para Croacia un nuevo récord nacional en lanzamiento de jabalina con un tiro de 66,18 metros en la fase final.

Mujeres croatas: Marija Jurić Zagorka

Marija Jurić Zagorka fue la primera periodista croata y una de las mejores escritoras de este país balcánico; aunque su fama no llegase tan lejos (problemas de las literaturas minoritarias que aún perviven en el siglo XXI), podemos compararla con la famosa Agatha Christie, se le considera la primera que consiguió que su obra fuese un best-seller en su tiempo.

Nació el 1 de enero de 1873 en Negovec (cercanías de Vrcobac), murió el 30 de noviembre de 1957 en Zagreb. Siendo muy joven contrajo matrimonio con un empleado de los ferrocarriles imperiales austriacos y se mudó a Hungría. Luego de tres años, Marija abandonó a su marido. En esas circunstancias inicia su lucha contra la injusticia social, la aristocracia, la pérdida de identidad nacional, etc. (ella se proclama extranjera aunque viva en Hungría), y enarbola la bandera de la discriminación femenina, temas sugerentes y recurrentes en sus obras; de ahí que durante muchos años haya estado silenciada, cuando no ignorada, en el ámbito literario croata que hasta hace poco estaba dominado por el sexo masculino. Tras siete años fuera de su patria, regresa a Zagreb e inicia su carrera periodística y literaria desde la perspectiva de mujer y persona comprometida, libre de cargas familiares que, en cierta medida, le facilitan el camino de lucha y privaciones. Creó un estilo y rompió esquemas en un momento de agitación y desmoronamiento del imperio austrohúngaro. Fue la primera que habló de política en sus escritos y ello le granjeó enemistades e indiferencia en la sociedad de su tiempo.

Fue su primer texto Egy Percz (Un instante, 1896), aparecido en el diario Obzor (Horizonte). Gracias a la recomendación de su protector, el obispo Josip Juraj Strossmayer, entró a formar parte del equipo de redacción, donde tuvo que sufrir la humillación de no poder compartir su trabajo y realizar su actividad aislada del resto de la plantilla por el hecho de ser mujer. Sin embargo, escribió sobre todos los temas (se vio obligada a usar seudónimos masculinos, entre otros, Jurica Zagorski, Petrica Kerempuh, Iglica, etc.). Tras la detención de los redactores del Obzor, Zagorka será la redactora responsable del diario, momento en que demuestra un indiscutible dominio del medio periodístico y se convierte en el puntal básico del periódico en donde fue editora/jefa.
Especializada en el tema político, fue corresponsal en Budapest y Viena; cubrió, como una de las mejores plumas, los acontecimientos de su tiempo.

Marija Juric también escribía novelas en las que entremezclaba historias de amor con hechos históricos nacionales. Una de sus obras más famosas es el ciclo novelístico Grička Vještica, La bruja de Grič, una historia sobre la persecución de las brujas en Zagreb que mantuvo en vilo a sus lectores.

Su obra, finalmente, fue aceptada en la segunda mitad del siglo XX, cuando por primera vez fue recogida en una monografía científica realizada por Stanko Lasic. En esta tesitura debemos considerar que fue marginada por el simple hecho de ser mujer. Una escultura en su honor podemos admirarla en la calle Tkalciceva (Zagreb). Su literatura sigue siendo consumida por el público croata del siglo XXI, lo que demuestra la valía de su legado literario y hace honor al dicho “más vale tarde que nunca”.

El correo croata la honró con una estampilla conmemorativa del cincuentenario de su fallecimiento, valor facial de 7,20 kunas, comenzó a franquear la correspondencia el 16 de noviembre de 2007; en el sello encontramos una foto de la escritora, en el margen inferior izquierdo una imagen de la Bruja de Gric extraída de la edición de 1936 realizada por Typographie. El diseño fue realizado por Hrvoje Sercar, afamado grabador de Zagreb, se imprimió en hojas de 20 sellos y tirada de 200.000 efectos.

Mujeres croatas: Kumica Barica


Kumica Barica, representa a la tradicional mujer campesina que acude desde los pueblos de los alrededores de Zagreb, cargada de productos frescos, para vender en el mercado.

Dolac es el mercado de frutas y verduras más tradicional y popular de Zagreb, con una historia de más de 80 años. Allí, se localiza esta escultura, desde marzo del 2006, realizada en bronce por Stjepan Gracan en honor a las verdaderas protagonistas, la mujeres campesinas vendedoras del mercado.
En tiempos pasados, mujeres con trajes tradicionales con pañuelo en la cabeza, como Kumica Barica, solían caminar todos los días desde sus antiguas propiedades rurales rurales hasta el mercado de Dolac con grandes canastas llenas de alimentos en la cabeza. Hoy en día, muy rara vez se puede ver a una mujer del mercado con una cesta en la parte superior de la cabeza, pero si tiene suerte, puede encontrarse con ella en las primeras horas de la mañana. “Kumica” significa madrina, con significado coloquial: mujer del área rural. Los ciudadanos de Zagreb eligieron el nombre “Barica” ​​entre los nombres femeninos tradicionales de otros condados de Zagreb.

Gracias a ellas, es posible adquirir productos frescos de manera diaria. Ellas han conseguido que este lugar sea uno de los principales lugares turísticos de la ciudad.

Baba Lucija – Relato de Vesna Kostelic

Nació un día trece del año trece. No tuvo madre, apenas padre. Huyó de su casa a los nueve años. Tenía en la mano izquierda, truncada, la línea de la vida; pero saltó sobre ella y decidió sobrevivir.
Fue sirvienta y cocinera, y la primer mujer tornero en su época. Se aplastaba los senos con una faja para no lastimarse en la fábrica y para que los hombres no la vieran como a una mujer. Tenía una belleza maciza, de potranca. El cabello casi blanco de tan rubio y, los ojos, aguijones de un celeste translúcido. 
Atravesó la guerra y el océano con tres hijas colgadas. Iba detrás de una carta que no había sido enviada para ella. 
Un día descubrí que Alan Lee había copiado su sonrisa en la ilustración de un libro de seres mitológicos. 

Le gustaban las canciones, el helado de durazno, jugar a la quiniela y tomarse una grapita a las once del día con su esposo. Cuando Ivan murió, se tomaba dos: la de siempre y la otra, en honor del difunto.
Entre otros tesoros me legó sus cuchillos centenarios. Uno es largo y de un acero delgado, como una  cimitarra, útil para cortar carne. El otro, muy viejo, es un estilete con mango de guampa y una punta peligrosa. El tercero sirve para separar el hueso de la pulpa; la hoja , casi triangular, tiene apenas unos centímetros de tanto haber pasado por la piedra de afilar.
De la Baba tengo, además, la receta de la sopa de pobre hecha con agua, harina y ajo; el chucrut con sarma y el misterio del café clarividente. Manuscrita en el alma, me dejó la novela de su vida y a esta madre que me parió y que cada vez más, se parece a ella.
Se fue una mañana de Día de Muertos. Dicen que ese día el sol caía a rajatabla sobre el barrio de Agronomía. Que levantó la vista y lo miró de frente, como tantas otras veces cuando se detenía a descansar sobre la azada en el surco. 
Pero ese día estaba sentada en un sillón de mimbre en un patio del barrio Agronomía, lejos de Zagreb y de la tierra sembrada. 
No era una mujer para estar sentada.
Le dijo a mi madre que ese era un buen día para morir. Por el sol y porque sumaba trece. Y que había que jugarlo.
Mentira  la muerte. Hay quienes no se van. Acá está conmigo tomándose una rakija en el aniversario del día en que su cuerpo dejó de ser necesario para estar viva. 
Živila Baba Lucija!

VESNA KOSTELIĆ
Crónicas de una cebolla

Mujeres croatas: Milka Ternina

Milka Ternina (1863-1941), una famosa soprano croata de gran fama en Europa y en América por sus interpretaciones y la potencia de su voz.

Gracias a Milka Ternina, es posible pasear por muchos de los senderos del Parque Nacional de Plitvice. Ella organizaba conciertos benéficos para poder subvencionar la construcción de estos senderos. En agradecimiento, Plitvice bautizó con su nombre a una de sus cascadas en 1898.

Algunos aseguran que el chocolate suizo Milka, lleva su nombre por las fantásticas interpretaciones que hacía de “Wagner”, y que encandilaron al empresario chocolatero, Carl Russ-Suchard, bautizando con su nombre su producto estrella.

Fuente

Kata Šoljić, la Madre Croata

El 23 de febrero, la gran madre croata Kata Šoljić hubiese cumplido 97 años. Nació en Vukšić Donji en 1922 y falleció en Zagreb en el año 2008.
Fue madre de cuatro combatientes croatas que cayeron en defensa de la Patria. Ella es el símbolo del sufrimiento y la valentía de todas las madres croatas que dieron a sus hijos por la libertad de su pueblo en la Guerra Patria y en otras guerras de siglo XX para los croatas.
Ella perdió a cuatro de sus hermanos en la Segunda Guerra mundial, en manos de los partisanos. Tras la caída de la ciudad croata de Vukovar, 45 años después, tras la caída de la ciudad croata de Vukovar en manos del enemigo comenzó la peor tragedia de Kata Šoljić. Su hijo Niko fue tomado prisionero el 21 de noviembre de 1991 cuando la ciudad de Vukovar después de 3 meses de resistencia heroica cayó en manos de los paramilitares serbios y el ejército yugoslavo, y lo mataron a patadas. Su hijo Mijo fue encontrado en un aljibe, sin la cabeza. A su hijo Mato lo asesinaron junto al cuartel militar de Vukovar. Su hijo Ivo era comandante en el legendario barrio de Mitnica, en Vukovar, cayó en una emboscada y no se quiso entregar, saltó al río Danubio y su cuerpo sin vida fue hallado cuatro meses después. Sus hijas Marija y Ana también combatieron durante la epopeya de Vukovar pero sobrevivieron aunque tras una dura prisión en la ciudad serbia de Sriemska Mitrovica. “Se quedaron a defender su ciudad, así fueron mis hijos”, fueron las palabras de esa madre angustiada pero orgullosa de sus hijos. “Cómo sufre una madre y cómo le duele a una madre, solamente lo puede saber una madre”. “Ni un solo cuerpo, ni una tumba sobre la que llorar, pero mientras hay esperanza es más fácil”, se consolaba Kata Šoljić, aunque la verdad fue distinta; después de 12 años recibió la fotografía con los restos mortales del último de sus hijos desaparecido, Niko, y solamente esbozó: “mi búsqueda ha finalizado”.
El primer presidente croata, el Dr. Franjo Tuđman, le otorgó el título de Danica Hrvatska con la imagen de Katarina Zrinski por un mérito especial en la promoción de los valores morales de la sociedad.
En 2004 recibió el Premio al Veterano de Guerra de la Patria Croata otorgado por la Asociación de Veteranos, los Discapacitados y las Viudas de la Guerra de la Patria.
Hay que escribir y hablar sobre Kata Šoljić, y es importante que la verdad se cuide, que esta Madre siga viviendo como ideal y modelo de las futuras generaciones, para que su sacrificio realmente no haya sido en vano. 
Stella Hubmayer